¿Y que tal sí?
Meses y meses disparando al aire sin muertos más que mi propia cabeza. El cavernícola come con desenfado su comida, ya que esta conciente de que al otro día se librará la batalla por sobrevivir. En la actualidad yo no cuento con mi propia lucha por la vida, solo comparto la busqueda de la identidad propia con mis semejantes.