Hoy recordé que solía escribir hace más de 9 años aproximadamente (hagan caso omiso de todo lo demas en este blog). Me da un tanto vergüenza intentarlo de nuevo debido a que ha surgido una nueva generación de escritores autodidáctas. Yo, por lo menos iba a clases de español y ponía atención . Sin necesidad de alargar mas el asunto.
¿Dónde está la juventud?
Bebiendo de sus copas de cerveza y fumando mariguana a la tierna edad de 13 años. Que mejor edad para comenzar a trazar las líneas de un camino que temporalmente se presenta eterno ante nuestros (supuestos) inequívocos ojos. Que no desea más el anciano que mirar hacia el sol y encontrarse con la esperanza de copular como conejo de nuevo.
El recuerdo de la botella abrasa mis manos como una vez lo hicieron ellas sobre un cuervo lleno de curvas, peligrosas y mortales pero a la vez llamativas y enigmaticas. Era una calurosa tarde de verano como todas. Me podrías haber encontrado caminando por el centro, como mucha gente de la edad, sin rumbo, como la mayoría de los de mi edad y siempre con la frente viendo al piso, como la minoría de mi edad.
¿Cómo pasé de tener expectaciones e ideas tan frescas, a divertirme cínicamente en mi miseria? Lo ignoro, pero ya no importa el cómo ni cuándo, mucho menos el porqué y en mucho menor potencia el quién. Realmente ya terminó mi época de poder estar mirando hacia el pasado y el futuro.
Yo a diferencia de la nueva generación no busco respuestas en lo que ya fué, trato de usar todo eso para adivinar lo que será