La expectación de ir en representación de nuestra prestigiosa universidad al municipio del Guasave era inferior a las ganas que sentía de pertenecer a un grupo de apoyo para mujeres neuróticas de 40 años. Guasave nunca fué un municipio que llamara mi atención, y comprendo totalmente el porque; toda la gente que había conocido de ese lugar me había dicho lo mismo: es un rancho bicicletero.