Crónica de mi viaje a Guasave

La expectación de ir en representación de nuestra prestigiosa universidad al municipio del Guasave era inferior a las ganas que sentía de pertenecer a un grupo de apoyo para mujeres neuróticas de 40 años. Guasave nunca fué un municipio que llamara mi atención, y comprendo totalmente el porque; toda la gente que había conocido de ese lugar me había dicho lo mismo: es un rancho bicicletero.

Aun así una obligación es una obligación, y a pesar de no estar totalmente de acuerdo con el viaje que iba a realizar, decidí darle el beneficio de la duda a esta ciudad, ya que nunca había puesto un pie en ella. Fue entonces así como dos compañeros de clase y yo quedamos de acuerdo de vernos en la central a las 7 de la mañana en punto, para comenzar nuestro peregrinaje a la distante ciudad de Guasave, Sinaloa.

Al día siguiente me levante temprano, hice mi aseo personal de todos los días y pedí que me llevaran a la central de autobuses. Al llegar marque a uno de mis compañeros que ya se encontraba llegando al lugar, la primera situación incomoda se dio cuando el tercer integrante del equipo no llego a tiempo. Después de media hora de espera llego y los tres nos dirigimos a comprar los boletos de autobús. No nos decidíamos si entra una línea cara o una de calidad, pero al final de cuentas decidimos irnos por la más barata a pesar de las condiciones en que encontráramos al camión.

Después de pagar y subir al camión, comenzó formalmente nuestro viaje, al menos hasta que entró a carretera el camión. Debo admitir que el escenario era muy bonito, montañas verdes llenas de pequeños árboles, arbustos de datura por un lado de la carretera, y un cielo despejado que anunciaba que el día iba a ser muy bueno.

Después de aproximadamente tres horas de camino llegamos a nuestro tan esperado destino. Cuando bajamos del camión, pude experimentar un sentimiento de derrota anticipada, la central no era el lugar mas pintoresco del mundo, pero cabe aclarar que tampoco esperaba una central de autobuses de la talla del Distrito Federal o Guadalajara. Al rato de asimilar donde estábamos nos dispusimos a llegar al H. Ayuntamiento de Guasave, según un profesor, ahí tendríamos que buscar a alguien que nos diera un poco de orientación sobre que lugares visitar, como movernos, y probablemente nos podría hablar sobre la historia del municipio un poco.

Al llegar al Ayuntamiento y después de algunas malas direcciones, aparecimos en la oficina de promoción y turismo. Nos dijeron que tomáramos asiento, que en algunos momentos el encargado del área nos iba a atender. Mientras volteaba a las paredes y observaba las fotos antiguas de la ciudad, comencé a sentir emoción de nuevo, tal vez después de todo, Guasave no seria un lugar tan malo y muerto como ya lo había previsualizado yo.

Después de algunos minutos pasamos a la oficina de un hombre, en cuya expresión se podía leer “afrutado”. Me encontraba frente a frente con lo que coloquialmente se conoce como un metrosexual, o al menos a mi eso me parecía. Un cutis cuidado, una playera polo de color claro, un pantalón de vestir y esos zapatos que en cierta manera asemejan chanclas de playa. Nos presentamos como estudiantes de comunicación que había llegado a la ciudad con intenciones de realizar un documental local, y le preguntamos acerca de lugares que podríamos visitar para enriquecer el contenido.

El hombre básicamente se limitó a decirnos que había unas ruinas a 10 kilómetros, una playa cercana donde había un restaurante bar y una iglesia ahí cerca del ayuntamiento que era representativa del lugar. Por supuesto que seguíamos con dudas, pero en ese momento creo que a todos nos llego la impresión de que este individuo no iba a poder hacer nada por nosotros, así que le dimos las gracias y decidimos ir a buscar esa iglesia que el había mencionado anteriormente, para por lo menos regresar a Culiacán con fotos de un edificio antiguo.

Nos enfilamos hacia el centro, no sin antes pasar a desayunar unos deliciosos tacos de camarón, mientras avanzábamos preguntábamos a personas la dirección correcta hacia la iglesia. Después de algunas confusiones, la construcción se asomo por el horizonte. Era una iglesia bastante bonita, no esperamos mucho para entrar y poder observar los detalles de cerca.

Al entrar nos sorprendió el hecho de que no hubiera personas sentadas, o por lo menos un padre confesando a alguna alma en pena, en lugar de eso un tipo se asomo a lo lejos y nos grito que los marcos y las molduras eran de oro para después desaparecer tras una puerta de servicio. Sacamos nuestras cámaras y nos apuramos a retratar a las decenas de santos que se encontraban ahí reunidos. Al cabo de varios minutos y cuando comenzó a regañarnos el equipo por insuficiencia de batería, decidimos que era mejor, seguir adelante. El próximo lugar a visitar serian las Ruinas de Nio, un lugar que de alguna forma era testigo del paso del tiempo en ese lugar del valle de México.

Avanzamos a pie entre las calles hasta llegar a una plazuela donde nos dijeron que encontraríamos a un taxista dispuesto a llevarnos. Después de recorrer algunas cuadras, nos topamos con un tsuru blanco que se veía medio acabado. Me acerque a la ventana y le pregunte al chofer si nos podía llevar a las ruinas. Me contesto que lo haría por la cantidad de $100. Fue así como nos subimos al auto y emprendimos la marcha.

Debo mencionar que mis dos compañeros de equipo no se mostraban muy entusiasmados con la idea de ir a un pueblucho que pertenecía a su vez a otro pueblucho, así que aprovecharon el trayecto para echarse una siestecilla. Por lo que yo me tuve que mantener despierto platicando con el conductor. La primera vez que lo vi sentí que era un hombre con mucho conocimiento, pero al momento que nos acercábamos al poblado donde se supone se encuentran las ruinas, se veía un poco perdido y al parecer perdía la dirección a ratos. Afortunadamente, la carretera es lineal y llegamos sin problemas a nuestro destino.

Ya en las ruinas de Nio nos percatamos de que nos dieron gato por liebre. Uno de mis compañeros comento que las ruinas en Internet se veían imponentes, como una construcción digna de ser objeto de admiración, pero cual no fue nuestra sorpresa al ver que las famosas ruinas de Nio eran solo el cascaron de una vieja misión jesuita, ahora que lo pienso mejor, no se porque hubo decepción alguna si eso debimos haber esperado desde el principio.

Nos dedicamos a tomarle fotos a la edificación y a una pequeña iglesia que se encontraba a un lado, que creo importante mencionar también, no había ni siquiera una persona dentro de ella, entramos, tomamos fotos, nos acostamos en las bancas y nunca apareció alguien a regañarnos. Al terminar con la sesión de obtención de imágenes, decidimos que lo más prudente era regresar a Culiacán temprano y tratar de olvidar que habíamos perdido toda nuestra mañana en un pueblo un poco aburrido. Tal vez la próxima vez que regresemos lo hagamos en carro propio, lo cual hará al menos más interesante el camino de ida y de regreso.

Publicado en on Junio 20, 2009 at 9:44 pm Comentarios (3)

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3 comentarios Leave a comment.

  1. Excelente, es EXCELENTE la idea, ojalá se pueda platicar con algunos de tus compañeros PARA HACER UN BLOG CON SUS BUENOS TEXTOS. Te pongo ya un link desde mi blog (www.el-fanatico.com). Saludos. Tu amigo, GERARDO OSORNIO.

  2. OYE, ERES SINALOENSE O ERES DE PRIMER MUNDO???? ACASO EN CULIACAN NO HAY RANCHOS PEOR QUE LOS QUE VISITASTE, SOY DEL ESTADO DE MEXICO Y ME SORPRENDE QUE ALGUIEN QUE SE DICE MEXICANO HAGA ESTE TIPO DE COMENTARIOS, POR ESO ESTA JODIDO MEXICO, SI HUBIERAS IDO A EL LUGAR MAS PODRIDO DE LA INDIA, HUBIERAS LLEGADO MARAVILLADO DE LO QUE VISTE AUNQUE HUBIERAS VISTO GENTE MURIENDOSE DE HAMBRE, PERO POR PRESUMIR HUBIERAS DICHO MIL COSAS, DE POBRE PERRO NO PASAS COMPA!!!!

    • La verdad si te tengo que ser 100% honesto, políticamente correcto y todo al pie de la tabla, nada más me quedaría una cosa por decirte:

      Esta crónica no la escribi con el proposito de herir tajantemente a alguien de ese municipio o algo así, solo exageré ciertos aspectos con fines de comedia. Si a alguién le ofende lo aquí expresado, favor disculpas y buenas noches.


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