#5

Me hallaba varado en medio de la nada. Extasiado porque el silencio estaba reventando mis timpanos, satisfaciendome y llenandome de un mudo dolor. Pensaba en muchas cosas, entre ellas la mas importante era la relacion con mi esposa. Una mujer a la cual odio profundamente y solo pensar que la encontre mutilada me llena de eterna felicidad. Aunque un detalle se escapaba; ¿Quien la habia dejado muerta en ese lugar?

Era obvio que yo me habia librado del cadaver, no sin antes propinarle algunos golpes de martillo en la cabeza y una excitante violacion necrofila, nunca habia sentido un orgasmo tan profundo y duradero, pero me estoy alejando de el problema principal. Yo tenia varios sospechosos, todos con su motivo, pero siempre les habia faltado la maldad suficiente como para cometer el acto.

El cartero la odiaba porque una ves lo acuso de mandar fotos de las señoras del area por correo, uno pensaria que es lo inmoral de esto, pues resulta que las fotos eran sin ropa y mientras copulaban con sus maridos, el cartero nego haber hecho todas estas cosas pero al final terminaron corriendolo de su trabajo y se ahorco en su casa. Creo que eso le evita sospechas.

Todas las vecinas la odiaban porque ella tan presuntuosa que era, provocaba amores donde no era debido, en los corazones de los esposos de las vecinas, varias veces la amenazaron de golpearla u ocacionarle algun mal pero a lo mucho que llegaron fue a golpes y manotazos, nosotros los vecinos siempre les dijimos que lo arreglaran con luchas en lodo en bikini pero nunca nos hicieron caso.

Al barrendero le dejaba la basura tirada, al lechero siempre le pagaba mal debido a que no era muy bueno con los numeros, a la señora de la tienda siempre le robaba cosas, inclusive su madre la odiaba porque en una ocacion la tumbo de las escaleras.

Segui pensando en todos los personajes posibles mientras caminaba, en como la habrian asesinado, tenia marcas de cuchillos, de martillazos, de golpes, e inclusive algunas quemaduras se asomaban sobre esa piel muerta. Estaba atardeciendo y todo se pinto de un color naranja brillante, rayando en el rojo. Deje que ese color tan espectacular empapara todo mi ser y abri los brazos aceptando mi destino de morir en ese desolado lugar. Cai al piso y senti como el calor del sol se escapaba y la frialdad de la noche golpeaba mis huesos con fuerza, en ese momento fue cuando recorde que el asesino de mi esposa era yo.

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Published in: on octubre 21, 2007 at 10:51 pm  Dejar un comentario  

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