Iba yo caminando por el centro de la ciudad. El clima era perfecto, nublado, el viento corria en direccion sur y levantaba las hojas muertas de los arboles. Los autos rugian con potencia al navegar entre las traficadas calles. Las personas, parecian andar sin un rumbo determinado, solo las veia pasar sin preguntarme adonde irian y la razon de tal travesia.

Me acomodo en una de las bancas. Era verde, hecha de maderas delgadas pintadas de verde, que reflejaban la viveza de los arboles cercanos. Desde donde estaba podia ver a los pichones comer arroz y semillas que la gente les lanzaba. El tiempo parecia detenerse por algunos instantes mientras yo contemplaba la escena en toda su belleza. El viento soplaba mas fuerte cada vez, escuche a dos señoras hablando de un huracan pero no les preste atencion, por lo general cuando el clima se sale de lo normal todos se preocupan y empiezan a divagar en cosas sin sentido para darle importancia a una cosa tan insignificantes como lo es el viento.

Las nubes comenzaron a tornarse cada vez mas oscuras. La gente huia apresurada a sus hogares. Los pichones volvian a sus nidos a resguardarse de algo que ni siquiera empezaba, pero era un presagio. El viento comenzo a correr mas fuerte. Las nubes comenzaron a tronar, como si estuvieran disparando dentro de ellas. Los autos cada ves pasaban mas rapido y en menor numero. Las personas se volvian casi inexistentes en el area donde me encontraba, todos se desvanecian como fantasmas pasando el umbral a la otra vida. De repente, me volvi conciente que era la unica persona en la plaza donde me encontraba. Un sentimiento de tristeza me abordo de golpe. El lugar donde me encontraba era un reflejo de mi vida.

Desde hace algun tiempo hacia el presente fui perdiendo todo. A mi familia, a mi compañera sentimental, y finalmente a mis amigos. Me encontraba solo en el eterno ciclo de la vida. Al principio trate de pelear con eso, engañarme a mi mismo con mentiras de que no necesitaba a nadie, mientras tuviera mi cordura y tratara de seguir adelante, las cosas se arreglarian por si mismas, pero al tiempo me di cuenta de que estaba viviendo en una mentira, una mentira que yo mismo me hice para tratar de defenderme de todas las cosas que me lastimaban. Y cuando por fin me di cuenta de todos mis errores ya era demasiado tarde, habia perdido todas las cosas que amaba y me hacian sentir bien.

La lluvia comenzo a caer furiosamente, precipitandose al suelo a toda velocidad, como si su voluntad de vivir se hubiera esfumado y no les quedara mas que la muerte. O tal ves estaba exteriorizando mis sentimientos y tratandolos de asociar con algo tan sencillo y simple como una lluvia. Me estaba comenzando a mojar, empapado por esas gotas que caian del cielo y a la ves salian de mis ojos. Pero eso no tiene importancia, en estos momentos, nada tiene importancia ya.

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Published in: on febrero 4, 2008 at 7:24 am  Dejar un comentario  

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