No sé porque a la gente le da miedo caminar por las noches en la ciudad. Los anuncios de neón que golpean en la cara al abordar las banquetas y calles es bastante recomfortante para alguien como el vagabundo que vive afuera de McDonalds, siempre ciego y siempre a la busqueda de dinero fácil.

Las caras anónimas de las personas que transitan por aquí. Veo el disgusto al tener que lidiar todavía con las ordenes de una difunta división de fuerzas especiales de la policía, desplegada alguna vez para combatir al narcomenudeo a gran escala. Ahora solo nos quedamos con hombres que abusan de su autoridad y quienes te envían a la cárcel en un parpadeo si se te ocurre voltear a verlos con cara desaprobativa.

Tal vez las cosas hubieran sido diferentes si las personas normales no hubieramos entregado el control total a los políticos de en turno, avariciosos y poco interesados en la justicia y el orden social. Hombres cuasi cerdos que se dedicaron totalmente al robo de capital mientras que la sociedad simplemente los observaba impotente.

Ahora que lo pienso, que nos maten a todos, que nos lo merecemos por dejarnos pisotear.

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Published in: on mayo 12, 2009 at 11:57 pm  Dejar un comentario