Cada día después del asesinato de mi hermano, acostumbé a llenar su vaso favorito con azúcar y miel, ya que siempre creí que si le ofrecía lo que mas le gustaba en el mundo, tal vez su espíritu volvería a visitarme una vez más. Mi madre siempre me dijo que no funcionaría, sin embargo lo que pasó ayer me hace pensar que si es una probabilidad con mucho margen de éxito.

Ayer mientras rellenaba el càntaro de agua, alcancé a ver como un cuervo me miraba a través de la ventana. Parecía estar posado en la rama seca de un arbol que proyectaba una sombra directamente al vaso de mi hermano. Esto seguramente era una señal de los dioses de que mi hermano quería comunicarse conmigo.

Al día siguiente a primera hora salí al campo a tratar de comunicarme con los seres del bosque. A la vista del primer traztoresno comencé a llorar como bebe. Jámas en mi vida había visto tanta belleza acumulada en un sólo ser. Rayos de luz emanaban de su larga y fina cabellera, sus pezuñas brillaban como gemas en el sol, su ojo arcoiris disparaba las tonalidades de todos los objetos que entraban en su rango de visión y su cuerpo se veía delicado, pero era macizo como una roca y flexible como el viento.

Me arrodillé ante su presencia y como símbolo de obediencia, el traztoresno me volteó a ver y sentí como mi aura comenzaba a desaparecer, como si lo estuvieran ahuyentando con una poderosa ráfaga de viento. Derrotado caí sobre mi propio cuerpo para encontrarme fuera de el. La bestia comenzó de nuevo a verme fijamente pero ya nada sucedía, me había librado del peso de mi cuerpo mortal y ahora estaba preparado para iniciar mi eterno viaje entre los planos de existencia.

Anuncios
Published in: on abril 17, 2010 at 9:35 pm  Dejar un comentario