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Published in: on octubre 30, 2010 at 7:12 pm  Dejar un comentario  

El croar de las ranas.

Lo que llamó mi atención en el periódico ese día, fue Susan Waters, una conocida chica de la localidad que trabajaba como ama de llaves en la casa del gobernador. Su desaparición marcaba la tercera en los últimos tres meses y no se había encontrado rastro alguno de las mujeres en cuestión. Era algo extraño debido a que el poblado no era lo suficiente grande como para que se dieran este tipo de situaciones con tanta regularidad como se había observado ultimamente. La nota decía lo siguiente:

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Published in: on octubre 18, 2010 at 10:31 pm  Dejar un comentario  

La gente que se hace pendeja con lo que pasa a su alrededor lo hace porque también espera que los demás a su vez hagan lo mismo. Así puede permanecer haciendo lo que le da su gana aunque afecte a los otros, porque el acuerdo general dice que si yo no hablo tu no hablas. Este efecto es potenciado por el miedo, ya que la persona que adquiere un grado mayor de poder tiene a su disposición la mejor herramienta del mundo moderno: el dinero. Pudiendo comprar a cuanta persona se deje aumenta su área de control y así su poder, esta situación se repite hasta que pierde el poder por un hecho repentino o es abandonado a su suerte por aquellos que se alimentaron de su mano, al ser la presión ejercida desde otro foco de influencia.

Published in: on octubre 18, 2010 at 10:06 pm  Dejar un comentario  

Te veo parada frente a mi pero no te creo,

escupes palabras a diestra y siniestra pero no las creo,

realizas acciones en nombre de algo en lo que no crees, ¿y adivina que?

me doy cuenta y permanezco sin creer.

 

Porque si te creo me condeno al mismo infierno,

porque si te creo solo podré abrir las alas dentro de la jaula,

porque si te creo sería como recibir un balazo a quemarropa,

porque si te creo, me condenas a una cadena perpetua en la prisión de tu ser.

Published in: on octubre 16, 2010 at 11:54 pm  Dejar un comentario  

corto

Siempre me desbalanceaba escuchar que Roberto se había lanzado a la vida de criminal, aunque nunca lo juzgue por eso. Según tengo entendido comenzó un poco después de que entro a la secundaria y comenzó a llevarse con el marranon. Me dijeron que fue por esas fechas que comenzaron a verlo rondar por los lugares de arcadias, asustando niños mas chicos y quitándoles el dinero.

Al cansarse de siempre ganarle las peleas a niños pequeños, buscó a gente que le alcanzara la altura y fue así como conoció a los toros y el teatrito que armaban todos los días al salir de la escuela. Recuerdo que era como un ritual para ellos, buscaban a alguien que fuera caminando solo y lo empezaban a golpear sin decirle nada; si el atacado no se ponía a llorar, se lo llevaban y lo volvían parte de la pandilla.

No es de sorpresa entonces que comenzaran a asaltar personas con cuchillos, y creo que hasta a una tienda fueron a quitarle el dinero entre seis. La policía ya sabía quienes eran pero no se animaban a meterlos al bote porque uno era hijo de un narco que habían matado a rafagazos y como los compañeros de trabajo protegían al muchacho, simplemente les daba miedo amanecer muertos flotando en el río.

Así comenzó a vender droga y traficar armas. Lo respetaban mucho porque el no se metía con nadie y siempre trataba de hacer los negocios lo más limpios que se pudiera, aunque se tratara de pistolas robadas al ejército. En su colonia era hasta protegido ya que velaba por los intereses de la comunidad y siempre buscaba encontrar tranquilidad en las calles, decía el que en agradecimiento por el buen trato que recibió cuando era un niño.

Lástima que lo mataron, desde entonces las calles son inseguras y quienes se siguen dedicando a eso ya no respetan ni a la boca que los alimenta. Pero trato de no preocuparme porque antes de morir, Roberto dijo que si las cosas se tornaban de este modo, todos iban a morir. Habrá que ver si se cumple su profecía.

Published in: on octubre 13, 2010 at 3:39 am  Dejar un comentario