El croar de las ranas.

Lo que llamó mi atención en el periódico ese día, fue Susan Waters, una conocida chica de la localidad que trabajaba como ama de llaves en la casa del gobernador. Su desaparición marcaba la tercera en los últimos tres meses y no se había encontrado rastro alguno de las mujeres en cuestión. Era algo extraño debido a que el poblado no era lo suficiente grande como para que se dieran este tipo de situaciones con tanta regularidad como se había observado ultimamente. La nota decía lo siguiente:

Mujer Desaparecida. Ayer alrededor de las 10 PM fue reportada como desaparecida la jovencita Susan Waters por sus padres, quienes después de esperar por dos horas a que regresara de su trabajo en la casa del gobernador, decidieron llamar a la policía. Hasta el momento no se registra rastro alguno y la policía ha realizado busquedas en las inmediaciones del pueblo sin éxito alguno. La desaparición de Susan Waters es la tercera que se ha registrado en los últimos tres meses, y todos los casos han sido de mujeres jóvenes.

 

La noticia me llegó como sorpresa, ya que las dos desapariciones anteriores se atribuían a fugas de amor. Me levanté de mi asiento y salí de mi casa. Me encontraba de vacaciones de mi trabajo y tenía tiempo libre para un poco de misterio.  Medité un poco sobre donde empezar mi búsqueda, así que habiendome decidido por encontrar mas información sobre las desapariciones me dirigí a la biblioteca.

 

Al llegar me atendió una dulce pero lenta ancianita que necesitó de varios minutos para darme la ubicación de la hemeroteca. Ya ahí, comencé a hojear los periódicos de los meses pasados. Las notas eran casi iguales a la de la señorita Waters, las mujeres habían desaparecido de noche al salir de sus lugares de trabajo y no habían dejado nada atrás que diera pista de su camino. Al no encontrar algo que me ayudará avanzar, decidí ir a la casa de la señorita Waters, tal vez su madre podría darme algún detalle sobre lo sucedido.

 

Cuando llegué a la casa, toqué la puerta y me recibió una señora a la que se le veían hinchados los ojos de los cuales todavía brotaban lagrimas de desespero. Me presenté y le dije que me encontraba investigando sobre las desapariciones e inquirí si su hija le había dicho algo o hecho alguna cosa extraña los días anteriores a su desaparición. La mujer respiró de manera honda, como si fuera a repetir palabras dichas ya muchas veces:

 

Ya le dije a los policías todo lo que recuerdo. Mi hija no mencionó nada fuera de lo normal, solo de su trabajo y las cosas que quería arreglar de la casa, jamás imaginé que se fuera a ir de esta forma. Lo que si noté es que se volvió un poco más seria en los ultimos meses.

 

Continué preguntandole a la señora si no recordaba algún evento en particular que se pudiera asociar con el repentino cambio de carácter de su hija. Me dijo que su hija no salía mucho, y que la última fiesta a la que había asistido era la de los hermanos Langdon, hace aproximadamente cuatro meses. Recordé el apellido Langdon, y que eran los únicos mellizos que vivían en el poblado. Le di las gracias a la señora, y caminé de regreso a la biblioteca.

 

No perdí tiempo y me lancé directamente sobre la hemeroteca. Tenía el presentimiento que yo había leído algo sobre los mellizos Langdon, y cuando regresé cuatro meses en el tiempo lo encontre. Había una nota en el periódico sobre la fiesta de cumpleaños de los mellizos Langdon. Se celebró en su residencia e invitaron a todos los jóvenes que del poblado. Venían muchas fotos, entre ellas encontre una donde se encontraban los gemelos rodeados por tres mujeres. Una de las caras me pareció familiar, y al contrastarla con la imagen de Susana Waters, me di cuenta de que era ella. Busque las fotos de las otras dos muchachas desaparecidas y también concordaron. Encontré lo que las unía: la fiesta de los mellizos Langdon. Ahora solo tenía que averiguar de que manera se relacionaban ellos. Vi la dirección de su casa y me dirigí hacia allá.

 

No podía llegar de manera directa a la casa de los mellizos, al menos tendría que saber algo de ellos para no sonar sospechoso. Me acerqué con una vecina del lugar que se encontraba sentada en una silla fumando un cigarrillo. La salude y le pregunte si la casa de enfrente era la de los mellizos. Me contestó de manera positiva pero noté que le pareció algo extraño que le hiciera esa pregunta. Le comenté que había visto las fotos de la fiesta en el periódico y que sentí ganas de conocerla en persona porque me pareció muy bella. La mujer me ofreció asiento y se presentó como Jane Goodman. Después de sentarme y encender un cigarrillo con mi anfitriona, ella comenzó a contarme la historia de la familia Langdon:

 

Fue algo horrible lo que le pasó a esa familia. La madre (Cindy Langdon) enloqueció poco después de que los muchachos cumplieron 21 años. Decía que su esposo no era verdaderamente humano y que comía carne cruda como animal. Pobre señor Langdon, el y sus hijos iban casi todos los dias a la iglesia a rezar para que su madre recuperara la cordura, pero al poco tiempo la mujer se suicido. Eran momentos depresivos para la familia y comenzó a notarseles, sonreían menos y les aparecieron ojeras a los jóvenes, mientras que el señor cada vez se veía más calvo y anciano. Pasaron varios años en oscuridad, hasta que organizaron esa monumental fiesta. Y asistieron casi todos debido a que queríamos que ellos apreciaran nuestro apoyo. Gracias a eso, al menos ultimamente ya no se ven tan abatidos, aunque la cara es lo único que delata su experiencia.

 

Al terminar su historia la mujer, volteó la cara en dirección al hogar de los Langdon y exclamó con un suspiro: “Ahí estan…”. Giré mi cuerpo y a lo lejos pude ver a dos hombres delgados de cabello oscuro y piel pálida. Forcé la mirada pero no alcance a reconocer sus caras, pero si noté que ambos voltearon en mi dirección y se quedaron así durante algunos segundos. Después de ver que entraron a la casa la señora se disculpó conmigo y me dijo que regresaría a terminar sus actividades. Al entrar ella a su casa decidí esperar un rato, antes de acercarme al hogar de los mellizos.

 

Al oscurecerse un poco el cielo, me acerqué a la casa y vi que tenían encendidas ya las velas. Le di la vuelta al lugar, y fuera de otra puerta en la parte de atrás, la única forma de salir sería brincando por las ventanas de la segunda planta. Al rodear la casa un poco más alcancé a ver una a través de una ventana que se encontraba a nivel del suelo figura bajando unas escaleras que conducían a una especie de sotano. Traté de seguir su dirección con la mirada pero me fue imposible. Pensé que tal vez podía atraparlos realizando algo extraño que me sirviera como prueba de que ellos estaban involucrados, así que forcé la puerta de atrás y entré con cautela.

 

La puerta daba a la cocina, donde solo había una mesa grande y las alacenas comunes. Había una segunda parte al fondo que contenía un comedor, que tenía capacidad para 6 personas acomodadas en una mesa circular. Avancé a través de una especie de puerta de cantina y llegué a la sala. A mi izquierda estaban las escaleras que conducían a la segunda planta, frente a mi la entrada pricipal, y a la derecha un gran armario y ganchos para colgar ropa. Vi que debajo de las escaleras había una pequeña puerta, que asemejaba un pequeño armario. Me asomé a la segunda planta para fijarme si no escuchaba nada o venía alguien, y al no observar nada abrí la puerta.

 

La puerta que parecía guardar un armario realmente escondía unas escaleras que llevaban al sotano de la casa. Contuve el aliento y empecé a bajar las escaleras cuidando no hacer ningún ruido que delatara mi presencia. Avancé algunos metros hasta que llegue a un pasillo estrecho que desembocaba en una puerta de madera. Al llegar a la puerta, abracé la manija con nerviosismo y la giré lentamente tratando de evitar el ruido. La empuje un poco para ver hacia adentro y la madera crujió un poco. Asomé un ojo y vi a un hombre de rodillas frente a un altar con una cruz diciendo algo ininteligible en voz baja. De repente se escuchó como si hubieran azotado una puerta arriba de donde me encontraba y tambíen las pisadas de alguien bajando las escaleras de la sala. Regresé por las escaleras y al abrir la puerta me encontré con los mellizos Langdon acompañados de algunos oficiales de policía.

 

La cara de ambos se veía desgastada, como si hubieran envejecido prematuramente. Le dijeron a los policías que yo había allanado su casa pero que me descubrieron justo a tiempo y los llamaron. Traté de explicarme diciendo que había un hombre en el sotano haciendo cosas raras con un altar. Y justo a tiempo apareció la figura que había visto de rodillas y se presentó como el señor Langdon, y lo “raro” que había estado haciendo era rezandole a las cenizas de su amada esposa que se encontraba muerta. El señor Langdon levantó su capucha y su cara se veía aún más acabada que la de sus hijos, su nariz se notaba reseca y su cabeza albergaba muy poco cabello. Sus ojeras eran muy pronunciadas y de color violeta oscuro. Sus labios se encontraban palidos y sus dientes se veían ya como porcelana vieja.

 

Los policías me sacaron inmediatamente de la casa al término de sus palabras y me pusieron en una celda para que pasara la noche como castigo. Tuve toda la noche para pensar en lo que había dicho el señor Langdon pero no me convencía del todo, yo sabía que lo que el hacía era mucho más que rezarle a las cenizas de su esposa. Otra cosa que me extrañó fue la velocidad con la que aparecieron las autoridades en el lugar, era como si los gemelos ya supieran que yo iba a entrar y llamaron por adelantado a las fuerzas de la ley.

 

Al día siguiente cuando salí de la comisaría, el cielo se encontraba lleno de nubes oscuras y un fuerte viento hacía volar la basura por las calles como si se tratara de un huracán. Los policías me dijeron que ya no debía meterme con la familia Langdon, que ya era suficiente por lo que habían pasado como para traer a un idiota acosándolos. Permanecí en silencio y me alejé del lugar en silencio. Yo sabía que el asunto no terminaba ahí, pero realmente no estaba conciente de que era lo que estaba haciendo esa familia, aunque el fuerte sentimiento en mi estómago me decía que no era nada bueno.

 

Esperé en el local a que el sol se escondiera tras los arboles, y me moví de nuevo al hogar los Langdon. Rodeé primero los alrededores para asegurarme de que no hubiera un policia dando vueltas por la zona, después me acerque a la casa y le di una vuelta en esperaranza de ver a alguien adentro. Sentí que fue mucha mi suerte, ya que noté que las luces de el sotano estaban iluminadas. Me acerqué a la ventana y me asome para observar quien estaba ahi dentro.

 

Alcancé a ver a los hermanos Langdon analizando algo en una mesa, se veía como una mancha negra y lo sucio de la ventana no me ayudaba mucho, duraron varios minutos acercándole instrumentos hasta que uno de ellos se dio cuenta de la hora, le dijo algo a su hermano y ambos salieron del lugar. Esperé a que salieran de la casa y decidí entrar para ver que podía averiguar sobre las cosas que hacía esa familia.

 

En cuanto logré entrar (después de haber forzado la chapa) me dirigí al armario con las escaleras secretas y avancé hasta llegar al sótano. Ya estando ahí parado me di cuenta de que no había nada extraño ni especial, solo una mesa, unas pinzas y un cuchillo, y algunas otras herramientas básicas. Recordé la mancha que vi a través de la ventana, pero no encontre nada que se pareciera, continué buscando con la vista durante un rato, pero un sonido repentino me dejo fría la espina dorsal, y un escalofrío recorrió mi cuerpo de pies a cabeza.

 

Al darme la vuelta para ver la fuente de tan desgarrador sonido, me sentí tanto aterrado como confundido, ya que frente a mi se encontraba un sapo de tamaño mas grande del normal y con lo que parecían ser piernas de alguna forma parecidas a las de un bebe de dos años. Me miró fijamente a los ojos y se repitió el mismo sonido, al escucharlo por segunda vez me di cuenta de que era su forma de croar, pero sentía que la potencia o tal vez el tono en el que lo emitía me llegaba a la médula como un cubetazo de agua fría.

 

Justo después de haber emitido su ruido el sapo me saltó encima como si tratara de tumbarme. Y tuvo éxito ya que por su tamaño estaba pesado y seguía desbalanceado por su horrible croar. Caí de espaldas y me la quite de encima lo más rápido que pude ya que estaba cubierta por una especie de baba viscosa. Me levanté y tome uno de los cuchillos que estaba en la mesa, y cuando me volvió a saltar encima se lo clavé en la espalda, y cuando cayó al piso se lo seguí clavando una y otra vez hasta que dejó de moverse.

 

Revisé el cuerpo del sapo y se veía bastante normal, lo único raro era su tamaño tan grande. Continue dándole vueltas al cadáver pero era en vano. Revisé por última vez el lugar, y cuando estaba pensando hacia donde moverme ahora, escuche que cerraron una puerta con fuerza en el segundo piso, por lo que me moví rápidamente a la salida del sotano, espere en silencio y vi pasar al señor Langdon, y traía una capucha que le tapaba la cabeza y volvia su rostro irreconocible. Salió de la casa con prisa y fui detrás de el pero a pocos metros del hogar se encontró con sus dos hijos. Intercambiaron palabras en voz baja, y los tres se fueron juntos en la misma dirección.

 

Los seguí por las calles del pueblo y luego tomaron dirección hacia el lago, continue detrás de ellos aunque a una distancia considerable, si se daban cuenta de lo que yo hacía podrían volver a lanzarme a la policía o juzgando por el sapo que encontre en su casa, algo peor. Al llegar al camino que conduce al lago los tres hombres apretaron el paso, como si se hubieran dado cuenta de que venía tras ellos. Mi primer impulso fue correr tras ellos, pero sabiendo hacia donde iban iba a ser más fácil encontrarlos después.

 

Avancé por el camino en silencio. Todo lo que se escuchaba eran los bichos zumbar entre las ramas. La luna iluminaba el sendero y no se veía nada peligroso rondando las cercanías, hasta que escuche un ruido a mi alrededor. No pude atinar la dirección exacta pero por extraño que suena, parecía venir de todas direcciones. Como si algo me rodeara completamente y yo no pudiera hacer nada al respecto. Comencé a correr a toda velocidad y el ruido se volvió constante y parecía seguirme muy de cerca.

 

Me detuve repentinamente y frente a mi saltó una araña de portia con un tamaño mayor al normal. Al verla más de cerca me di cuenta de que era como si se tratara de un perro chiquito, solo que con ocho patas largas llenas de pelos que asemejaban espinas, seis ojos verdes que reflejaban todo el brillo de la luna y un par de colmillos que se veían hambrientos de sangre. Vi que la araña tensó sus piernas como si fuera a saltar e instintivamente me agache, aunque la araña permaneció sin moverse. Me quede viendola durante un rato y ella permanecía inmovil. Me levanté lentamente sin dejarla de ver pero sentí que un algo tan filoso como un cuchillo atravesó mi pierna derecha. Volteé hacia atrás y vi a otra araña que brincó en dirección contraria mía, regresé la vista a la primera araña y solo vi una figura que me saltaba en la cara.

 

Afortunadamente alcancé a cubrirme con el brazo pero me clavo los colmillos y saltó en dirección de la otra araña. Me quede viendolas pero a los momentos comenzó a sonar de nuevo el ruido que precedió a las arañas un rato atrás. Tomé una piedra del piso y se la lancé a las arañas y me eché a correr en dirección del lago. No quise ni voltear hacia atrás porque yo sabía que iban tras de mi, el ruido se movia entre la flora como si yo fuera una mosca cualquiera que habia pisado la telaraña. Use todas mis fuerzas y cuando pensé que ya no podía más cai rodando en el área del lago.

 

Rodé durante algunos metros y cuando me detuve y levanté la vista, frente a mi estaban los hermanos Langdon:

 

Te estabamos esperando. Ignoramos porque nos has seguido últimamente pero solo hay una respuesta a eso, pero ahora que te atrapamos te vas a quedar con la duda de lo que realmente paso con todas las mujeres desaparecidas.

-El otro hermano- Yo estoy seguro que no tienes ni la menor idea de lo que sucede aquí y llego hasta nosotros por pura suerte, lastima que ya se te terminó.

 

Decidí no jugar más con el asunto, tomé la pistole y le dispare a uno en la rodilla. El herido soltó un grito grave y desgarrador que jamás había escuchado en una garganta humana, me di cuenta al escucharlo que tenía un cierto aire con el croar del sapo que me atacó en su casa. El otro hermano se lanzó sobre mi y me pegó un puñetazo que me volteó la cara y me hizo caer al piso como muñeco de trapo.

 

Recupere los sentidos después de agitar la cara un poco y cuando vi que estaba por darme otro golpe en la cara le dispare tres veces en el pecho y cayó rendido en el suelo. El otro hermano se levanto furioso y gritó en un tono aún mas grave. Dio un gran salto en dirección mia y justo cuando me abrazo para tirarme al piso le dispare debajo de la quijada. La bala salió por la parte superior de su craneo y el cuerpo quedo justo encima de mi.

 

Me lo quite de encima y me cercioré de que los dos estuvieran más que muertos. Me quede sentado en el lago pensando en lo que me habían dicho, y lo que mas me daba coraje era que tenían razón. Llegué hasta ahí basados en sospechas y corazonadas pero continuaba ignorante en lo que realmente pasaba y como se relacionaba con las mujeres desaparecidas.

 

Me sentí estúpido por haberlos matado sin haber conocido aunque fuera una respuesta, pero a lo lejos escuche un chapoteo, y de el lago salió una figura oscura que al ser iluminada por la luz de la luna se tornó familiar, el señor Langdon, porque había salido del lago y que demonios estaba haciendo ahí para empezar. Se me acercó pero cuando se dió cuenta de los cadáveres de sus hijos, dio un grito de dolor aplastante que me dejo zumbando los oídos, y cuando menos pense ya se encontraba frente a mi:

 

¿Que has hecho con mis hijos desgraciado? ¿Tienes alguna idea de todo el tiempo que hemos dedicado a esta noble labor para que aparezca un imbecil como tú y lo eche a perder? ¡Los humanos realmente no sirven para nada y merecen morir!

 

Cuando termino de hablar se le infló la garganta súbitamente y emitió un sonido grave que hizo temblar el suelo y que al terminar provocó que todos los animales que se encontraban en ese lugar huyeran despavoridos como si el diablo les hubiera gritado en el oído. Yo me tapé los oídos pero aún así la fuerza generada por la onda me tiró al piso y me arrastró algunos metros. Cuando termino todo quedó en silencio, excepto por el croar de las ranas que me hacia sentir enjaulado como animal de circo.

 

El señor Langdon se agachó y los músculos de sus piernas se tensaron a un nivel incomprendible para mi, dió un gran salto y lo único que pude hacer fue quitarme de donde estaba. Langdon aterrizó con fuerza y levanto la tierra y algunas piedras, mientras que yo salí disparado en dirección contraria al impacto. Tomé una piedra del piso y se la tire con todas mis fuerzas a la cara, aunque poco pudo hacer para detenerlo. Examiné la situación lo más rápido que pude y la mejor solución que acudió a mi llamado fue escapar de ahí, si lo hacía inmediatamente aún mejor.

 

Supongo que Langdon se dió cuenta de lo que planeaba hacer y pegó otro gran salto y cayó frente a mi, bloqueando mi ruta de escape. Seguí corriendo y presioné el gatillo de la pistola el mayor número de veces que me permitió mi dedo, pero para mi suerte solo quedaba una bala util y lo demás fue en vano, aunque para suerte mia esa bala logro darle en el pecho, cerca de donde debía estar su corazón.

 

Desgraciadamente la bala no pareció afectarle mucho y corrio hacia mi a toda velocidad y me dio un golpe en la cara que se sintió como si se tratara de un martillazo, comenzaba a dudar que este supuesto anciano tuviera realmente la edad que decía, dada su agilidad y fuerza. Me levante con un empujón de adrenalina y corrí hacia el viejo para darle un puñetazo acompañado de la culata de mi revolver. Logré voltearle la cara pero el daño fue aparentemente mínimo, Langdon me volvió a golpear dos veces y me lanzó en otra dirección. Saltó tras de mi rápidamente y justo cuando me iba a golpear de nuevo, junte todas mis fuerzas y con ambas manos le clave el cañon de la pistola en el ojo.

 

Langdon se hizo hacia atrás lamentándose por el cilindro de metal en su ojo, así que aproveche el momento y tomé la piedra más grande que pude cargar y la deje caer suavemente sobre su craneo. El hombre cayó al piso y fue ahí donde me quise asegurar de que no me jugara otro truco, asi que repitiendo el método le deje hecho el cerebro una pulpa. Nuevamente me encontraba sin señal alguna de lo que estuviera pasando pero el croar de las ranas continuaba. Recordé que cuando llegue el se encontraba bajo el agua, así que respire profundamente y me adentre en las frías aguas del lago.

 

Iluminado solo por la luz de la luna, bucée durante un rato pero no vi algo extraño o que me indicara lo que había hecho Langdon ahí abajo. Continue dando vueltas hasta que a una profundidad un poco mayor se alcanzaba a distinguir lo que parecia una mancha negra. Me acerqué con cautela y la mancha negra terminó siendo un túnel al que no se le veía fin alguno. Regresé a la superficie a tomar aire y reflexionar. Si me aventuraba en el agujero tal vez podría morir buscando una salida que no existe, pero algo me decía que encontraría todas las respuestas si continuaba. Al ver el cadáver de Langdon recordé que mencionó que los humanos no serviamos para nada, como si el no perteneciera a esa definición. Me armé de valor e improvisé una bolsa con aire para llevarlo de reserva, volteé en dirección de la luna, y me pregunte si sería la última vez que la vería.

 

Anuncios
Published in: on octubre 18, 2010 at 10:31 pm  Dejar un comentario  

The URI to TrackBack this entry is: https://amorfismos.wordpress.com/2010/10/18/el-croar-de-las-ranas/trackback/

RSS feed for comments on this post.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: