un mar

Cuando al despertar de su profundo sueño se encontró con la cara de su amada, no pudo evitar preguntarse a si mismo que clase de suerte le habría sonreído para contar con tan magnifica presencia a su lado.

Por azares del destino, al llegar la hora de dormir de nuevo, esa familiar figura que compartía su cama se encontraba perdida en el mar de sus ideas. Cuando se preguntó si realmente era la opción más sana continuar con esa vida llena de miel, recordó los años de su juventud, años solitarios donde su única compañía era el silbar del viento y el croar de las ranas.

¿Estaría dispuesto a renunciar al silencio para rellenarlo con platicas banales sobre obsesiones meramente humanas? Solo el tiempo podría darle la respuesta, pero aún habiendo pasado éste, el despertar de la monotonía se encontraba cada vez más lejano y las añoranzas de la juventud y los buenos deseos de la madurez se alejaban como la rama de árbol rota que es arrastrada por la corriente.

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Published in: on enero 25, 2011 at 9:57 pm  Dejar un comentario  

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