el de las vacas

Cuando el viento entraba por la ventana, solia traer consigo los murmullos de los montes y los caminos de tierra de la zona aledaña a la casa, pero ese dia permanecio en un silencio sepulcral que se podia interpretar como un mal presagio.


Ahi dentro de la pequeña casa de adobe y ladrillo, Rocio esperaba todos los dias a que el sol se levantara para comenzar sus labores manuales. Entre exprimirle la leche a la vaca y recoger los huevos de las gallinas, la mañana avanzaba veloz y las semanas pasaban como un tren bala, sin hacer parada en estacion alguna.
Pero ese dia en especial, al terminar su aseo personal y dirigirse al establo de las vacas, noto que ellas se encontraban inquietas, se movian erraticamente y mugian en un tono mas grave de lo normal. Rocio trato de calmarlas hablandoles al oido y pasandoles el peine. Cuando por fin pudo tranquilizarlas un poco, acerco la cubeta y el banquito para comenzar el trabajo diario.
Al caer el primer chorro, la cubeta rodo bruscamente en el piso y al levantarse Rocio, el banquito cayo repentinamente. Cubrio su boca con ambas manos pero aun asi libero un grito profundo con toda la fuerza de su garganta. Leche oscura corrio por el piso y entre las patas de las vacas, mientras ella se preguntaba que era lo que estaba sucediendo.

Paso un rato para que Rocio pudiera calmarse y salir del shock en el que se encontraba, permanecio en el corral sentada con la mirada fija en el infinito, a modo de paciente psiquiatrico lobotomizado, se levanto y se acerco a la vaca que le habia dado el susto y observo de nuevo la leche oscura regada en el suelo. Acerco su mano nerviosamente al liquido y antes de tocarlo sintio un escalofrio recorrer su cuerpo.
Se alejo rapidamente del corral, no sin antes lanzarle algo de comida a las vacas. Al salir a la luz del sol se calmo y respiro profundamente, no le venia a la cabeza una explicacion razonable para lo que habia observado, y sus vacas no habian mostrado sintomas de enfermedad alguna en los dias anteriores. Decidida a dejar atras lo que sucedio, se dirigio al corral de las gallinas y comenzo la recoleccion, alimentacion y mantenimiento de sus pequeñas aves.

Al terminar sus labores, Rocio mostro de nuevo su cara al sol, que ya anunciaba el ocaso del dia. Recordo el incidente del que habia sido testigo pero trato de ignorarlo y se dirigio a dormir, tal vez al dia siguiente todo seria normal de nuevo. Se acosto a dormir y con una sonrisa fugaz, sus ojos se cerraron y su vision se oscurecio.

Alrededor de las 2 de la mañana, un ruido extraño interrumpio el sueño de Rocio, ella observo a su alrededor y al fijar la vista en la ventana noto que una luz se asomaba por los bordes de esta. Dudo un poco sobre si levantarse de su cama era una opcion, pero al notar que la luz continuaba ahi, decidio hacerlo. Se acerco a la ventana lentamente y la luz incremento su brillo, y justo cuando abrio la ventana para ver la fuente de tan extraño brillo, este desaparecio sin dejar rastro.

Al levantarse al otro dia y recordar lo que habia sucedido, se pregunto si habria sido un sueño. Se baño, cambio, y salio de su pequeña casa para dirigirse al establo de las vacas. Al entrar los animales estaban tranquilos, como si permanecieran dormidos todavia. Acerco la cubeta y el banquito y comenzo a exprimir a la primera vaca. Todo parecia estar dentro de los limites de lo normal, prosiguio con las demas vacas y al terminar sintio una sed tremenda, asi que opto por darle un trago a la leche fresca que cargaba consigo.

Escupio la leche automaticamente en cuanto entro en contacto con sus labios. Tenia un sabor extremadamente amargo pero el olor y la consistencia eran las normales. Salio del establo y tiro la leche al suelo mientras maldecia en su idioma natal, levanto la vista y observo algo que la dejo helada. Un niño pequeño caminaba cerca de sus terrenos, portaba una camisa verde y un pantalon de mezclilla que se veia desgastado, sus pies descalzos parecian ignorar las piedras que se acumulaban debajo de ellos y su andar denotaba despreocupacion.

Rocio le grito al niño, pero el la ignoraba completamente mientras continuaba avanzando en direccion a los montes cercanos. Ella continuo tratando de que le prestara atencion, pero todo en vano, la situacion permanecio igual hasta que comenzo a correr hacia el, y fue ahi cuando el niño la volteo a ver con una sonrisa torcida, y su andar se acelero hasta convertirse en escape.

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Published in: on marzo 17, 2011 at 11:38 pm  Dejar un comentario  

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